Eva Robledo «La carrera de medicina es muy dura, pero el esfuerzo merece la pena»
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Eva Robledo «La carrera de medicina es muy dura, pero el esfuerzo merece la pena»

Médicos jóvenes

 

RESIDENTE DE CARDIOLOGÍA EN EL HOSPITAL DONOSTIA

Eva Robledo nació en San Sebas­tián, ciudad donde vive actualmente. Aunque los primeros años de la ca­rrera los cursó en Bilbao, volvió a su ciudad para terminarla, y volvió para quedarse. Hoy en día es residente de cardiología de primer año en el Hos­pital de Donostia. Tiene 25 años y las ideas muy claras.

¿Cuándo y por qué decidiste ser médico?

Aunque pueda sonar a cliché, la verdad es que quise ser médico des­de bien pequeña. En mi familia no hay médicos, por lo que respondía más a un deseo mío, puesto que siempre me he sentido atraída por el mundo de la salud y el aspecto humano de la profesión. Llegado el momento es cierto que me asalta­ron pequeñas dudas con otras pro­fesiones sanitarias, pero duraron poco y finalmente escogí medicina.

Hace poquito que has comenzado tu etapa MIR. ¿Cómo has vivido los años universitarios?

Estudié los primeros tres años en Bilbao y después continué en San Sebastián y en general tengo muy buen recuerdo: irte a otra ciudad a vivir, conocer gente nueva… son alicientes muy importantes para cualquier joven. Sin embargo, la de medicina es una carrera muy dura y exige mucha dedicación. Han sido años duros en los que debes dejar a un lado otras cosas y dedicarte casi por completo a estudiar. En cual­quier caso, el balance finalmente es positivo porque al fin y al cabo estás estudiando lo que te gusta.

¿Cómo te decantaste por la espe­cialidad de cardiología?

Me incliné por la cardiología por­que me gusta su fisiopatología, que es muy lógica y compleja a la vez. Hay mucha patología aguda y también crónica, causa mucha morbimortalidad, hay un amplio abanico terapéutico tanto en fár­macos como en intervencionismo… He tenido la suerte de haber podido quedarme en San Sebastián a hacer la residencia en la especialidad que deseaba, pero de no ser así, me hu­biera desplazado o hubiera repeti­do el examen. Ahora que he empe­zado en el mundo laboral, cada vez estoy más convencida de que no me he equivocado de especialidad.

Hace unos meses que eres resi­dente. ¿Cómo valoras este inicio en el mundo laboral?

El primer año de residencia, al me­nos en cardiología, lo pasas rotan­do por otros servicios que tienen relación con la especialidad. Por ejemplo yo voy a estar seis meses en Medicina Interna, donde se ve mucha patología cardiológica pero también patologías de otras ramas de la medicina que coexisten con el paciente cardiológico: patologías del sistema respiratorio, patología endocrina… De esta forma tengo la oportunidad de ver al paciente en su totalidad. Ahora mismo, de he­cho, estoy en Urgencias donde pa­san la mayoría de los ingresos, por lo que es muy enriquecedor para mi formación.

¿Qué te gustaría hacer después de terminar el MIR?

Me gustaría trabajar en Gipuzkoa, y si fuera posible en el Hospital de San Sebastián. Hice las prácticas en el Hospital, ahora estoy haciendo el MIR y la verdad es que me siento cómoda en mi ciudad, donde tengo a mi gente, mi familia… El Hospital incluye mi especialidad por lo que tengo esperanzas de poder trabajar aquí.

¿Cómo crees que está afectando la crisis a la medicina? ¿Has llegado a preocuparte por tu futuro?

Trato de vivir día a día y mi preo­cupación ahora mismo se centra en el trabajo diario y en aprender al máximo. De todas formas, ten­go la sensación de que la medicina es uno de los ámbitos menos gol­peados por la crisis, por lo que en cierto modo creo que somos privi­legiados. Tengo una visión bastante positiva del futuro que me espera en la medicina.

En los últimos años el número de mujeres colegiadas ha superado al de los hombres. ¿Crees que es una profesión cada vez más igua­litaria?

Creo que es el reflejo del proceso de igualdad de la mujer. De hecho, ya en la carrera éramos más mujeres que hombres en clase. Evidente­mente me alegro de que las mujeres tengamos nuestro lugar en profe­siones que han sido predominante­mente masculinas.

Finalmente, ¿podrías decirnos qué servicios del Colegio valoras especialmente?

Creo que lo que más nos puede aportar a los residentes, además del servicio de asesoría jurídica, son los cursos de formación que ofre­céis, porque nos permiten tener un complemento al aprendizaje del hospital.

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