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Iñigo Gastesi: Una comunicación eficaz te convierte en mejor profesional y mejor persona

Entrevistas

Iñigo Gastesi es coach en comunicación, actor y formador. Acaba de impartir este mes de octubre el curso Comunicación Eficaz a 12 médicos MIR1. Su objetivo ha sido ofrecerles herramientas y trucos para trasladar su mensaje de forma eficaz cuando se enfrenten, por ejemplo, a una sesión clínica, acudan a un congreso y/o tengan que comunicarse con sus pacientes y familiares.

 

  1. ¿Cómo ha ido el curso?  

Tengo buena sensación del curso impartido. Ha sido un curso muy práctico y dinámico, y diría que también divertido.  Hemos visto algunos conceptos teóricos (las claves de la comunicación, las tres atenciones que debemos trabajar…) pero nos hemos centrado en los ejercicios prácticos. Ha sido un entrenamiento para que los MIR-1 puedan enfrentarse al público algo más seguros y preparados.

 

  1. En el caso de un médico, ¿Por qué es importante comunicar con eficacia?

Yo diría que e importante para todo el mundo, y no sólo en el ámbito profesional, aunque la mayoría de los cursos se dirijan a este ámbito: también necesitamos comunicarnos de forma eficaz en el ámbito personal. ¿Quién no ha tenido alguna discusión a raíz de una mala comunicación? Si comunicas de forma eficaz trasmites lo que tienes en mente de una forma más clara, lo que evita malentendidos, mejoras la relación en este caso entre médico-paciente, y sobre todo, aumentas el rendimiento profesional.

  1. ¿Cuáles son las ventajas de comunicar de una forma eficaz?

Si aprender a comunicarte mejor, a transmitir mejor aquello que tienes en mente, llegará un momento en el que te sientas cómodo exponiendo y hablando. Habrás ganado libertad de pensamiento y de comunicación. Eso te convierte en mejor profesional y en mejor persona.

  1. ¿Qué aspectos tenemos que cuidar para ello?

Todo comunica. Incluso si te esperan en una reunión y no acudes, estás comunicando. Por ello, debemos cuidar lo que decimos y cómo lo decimos, y debemos hacerlo de forma verbal y no verbal. Debemos trabajar las tres atenciones: la intelectual (nuestro mensaje), la visual (nuestra presencia, movimientos, mirada, power point…) y la auditiva (voz, volumen, velocidad…).

  1. ¿Qué es lo que no debemos hacer nunca?

No me suele gustar decir que “siempre hay que hacer esto” o “nunca esto otro”. Hay que usar el sentido común: cada persona tiene unas características distintas y tendrá que trabajar aquellos aspectos más positivos y cuidar los que puedan resultar negativos, pero sin perder su esencia, hay que resultar natural.

Dicho esto, sí hay aspectos que pueden entorpecer o ensuciar una buena comunicación, como, por ejemplo, saltar de idea en idea sin ni siquiera terminar las frases, algo que nos sucede a menudo pero que deja a nuestro oyente fuera de juego; o no mirar en ningún momento a tu oyente a los ojos, algo muy vasco por cierto, pero que lleva a nuestro interlocutor a perder la atención.

  1. Muchos de los alumnos te han preguntado sobre el power point. ¿Qué debemos tener en cuenta cuando en nuestra exposición vamos a hacer uso de esta herramienta?

Lo más importante es recordar que el power point es una herramienta auxiliar, es decir, un bastón que nos ayuda a nosotros a fijar conceptos de una manera visual. Es una herramienta de ayuda, el público ha venido a escucharte a ti; por tanto, hay que tener cuidado en no darle más protagonismo que a tu propio discurso.

  1. En tus clases has hablado mucho del silencio, algo que puede resultar contradictorio en un curso de comunicación. Explícanoslo.

El silencio es de lo más importante en la comunicación. Se suele decir que “quien domina el silencio domina la palabra”. Obama es para mí el Messi de la comunicación y una de sus claves es el uso del silencio: mide perfectamente sus pausas, para cambiar de tema, mirar al público, captar la atención… Si tú dominas el silencio tienes un arma impresionante para comunicar de forma eficaz; si el silencio te domina a ti, lo pasarás mal.

  1. Para finalizar, ¿se nace o se hace un buen comunicador?

Ambas. Siempre pongo el ejemplo del runner: hay personas que nacen con ciertas habilidades y que apenas necesitarán entrenar para correr cinco o diez kilómetros, pero la mayoría deberá entrenar dos o tres días a la semana y poco a poco irán avanzando hasta lograr, por qué no, correr la Behohia.

En el proceso de aprender a comunicar sucede lo mismo que cuando aprendemos a conducir: cuando eres pequeño ni siquiera te das cuenta de que no sabes conducir (se trata de la incompetencia inconsciente); cuando llegas a la adolescencia te gustaría tener tu coche, por lo que te das cuenta de que no sabes conducir (incompetencia consciente) y te apuntas a la autoescuela. Mientras estás siendo examinado conduces pero lo haces con atención y repasando mentalmente todos los movimientos que has aprendido (competencia consciente) hasta que pasan unos años y conduces de forma automática aplicando continuamente las técnicas que aprendiste (competencia inconsciente).  

Formación para MIR1