BioDonostia. Puerta de entrada a la investigación para los profesionales sanitarios de Gipuzkoa
 Medikuen Ahotsa

BioDonostia. Puerta de entrada a la investigación para los profesionales sanitarios de Gipuzkoa

Reportajes

Es la puerta de entrada a la investigación para todo el colectivo sanitario de Gipuzkoa. El instituto de Investigación Sanitaria Biodonostia se ha convertido en sus siete años de vida en el centro en el que los profesionales sanitarios del territorio pueden desarrollar sus ideas y proyectos para la mejora de su labor asistencial. Es, además, el lugar al que deben dirigirse para sugerir e incluso poner en práctica investigaciones que crean que pueden resultar beneficiosos para la salud del conjunto de los ciudadanos.

Se creó en 2008 de la mano del entonces gerente del Hospital Universitario Donostia, Máximo Goikoetxea, y de la del hoy director científico de Biodonostia, Julio Arrizabalaga, que consideraron necesario que en el territorio hubiera un centro específico para la investigación sanitaria. El instituto sirve desde entonces de instrumento de enlace entre los distintos agentes externos guipuzcoanos (centros tecnológicos, empresas, otros institutos de investigación etc.) y los profesionales sanitarios, con el objetivo de potenciar de forma preferente la investigación enfocada al paciente. Da así cobertura a toda la investigación llevada a cabo en Gipuzkoa dentro del ámbito de Osakidetza y pretende mediante su estructura colaborativa multi-institucional e interdisciplinar mejorar la salud de la población guipuzcoana. Esa labor de mediación del instituto entre clínicos,  investigadores y empresas se evidencia por su situación estratégica de la sede de Biodonostia, en pleno Paseo Dr. Begiristain de San Sebastián y, por lo tanto, pegado al Hospital U. Donostia y a un paso del Parque Científico y Tecnológico de Gipuzkoa, en Miramón, donde se ubican las principales entidades vinculadas con el ámbito sanitario.

El instituto ha generado una nueva cultura de la investigación en Gipuzkoa, y así lo perciben quienes forman parte de su estructura. “Aunque siempre ha habido colaboración entre los investigadores básicos y los  clínicos, ahora tanto unos como otros son cada vez más conscientes de la necesidad de hacer proyectos conjuntos, en beneficio del paciente”. Con esas palabras se explica Marisabel Arzamendi, la responsable de la Unidad de Proyectos de Biodonostia, sección del instituto que se dedica a la búsqueda de financiación y a asesorar a los profesionales sanitarios e investigadores en la preparación y presentación de propuestas a las distintas convocatorias de ayudas a la investigación que se conceden tanto desde el ámbito público como desde el privado.

La Unidad de Innovación tiene como objetivo ejercer de “puente” entre agentes externos y los profesionales sanitarios. Andrea Salinero, miembro de la unidad, expone que “son los profesionales sanitarios quienes a través de esta unidad trasladan sus necesidades al instituto, facilitándose desde la misma la coordinación con aquellos agentes o empresas que trabajan en esa temática, con el fin de favorecer el trabajo en equipo ante dichos proyectos”. Por otro lado, resalta que “con la creación de Biodonostia, se ha conseguido estrechar esta colaboración”. En este sentido, Arantza Abad, Gerente del Instituto, reseña que la creación del Instituto ha supuesto un antes y un después en la vinculación y el acercamiento de los profesionales sanitarios al ámbito de la investigación” “Antes los profesionales sanitarios que tenían alguna idea se preguntaban: ‘¿qué puedo hacer?’ Y ahora les ayudamos a valorarlo y a encauzarlo con el fin de que las soluciones obtenidas lleguen al paciente”, añade, por su parte, Marisabel Arzamendi durante la conversación mantenida con Medikuen Ahotsa-Gipuzkoa Médica en febrero.

330 investigadores en 25 grupos

La investigación del instituto está organizada en 7 áreas temáticas —Neurociencias,  enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales, Enfermedades Infecciosas, Oncología, Cirugía y otras Enfermedades Sistémicas, Epidemiología y Salud Pública, y Bioingeniería—, que agrupan a alrededor de 330 investigadores que se distribuyen en 25 grupos de investigación. El “núcleo de referencia” de Biodonostia es la OSI Donostialdea, y al igual que en la mayoría de institutos de investigación sanitaria “también está integrada la Universidad, en nuestro caso la Universidad del País Vasco (UPV-EHU)”, apunta Julio Arrizabalaga en la carta de presentación de la web del instituto. A este núcleo se encuentran asimismo incorporadas la Diputación Foral de Gipuzkoa, la Fundación Euskampus y la Fundación Ikerbasque, “gracias a la cual se ha logrado aumentar la masa crítica investigadora incorporando personal de gran renombre internacional”.

Pero la “singularidad” del instituto respecto a otros radica en el resto de los miembros integrantes, ya que se encuentra integrado el Parque Científico y Tecnológico de Gipuzkoa y dentro de su ámbito de actuación se incluye la Atención Primaria y los Hospitales Comarcales. También forman parte del propio instituto centros de investigación de base tecnológica como Vicomtech-IK4, CIC microGUNE, Cidetec-IK4, Osatek, Inbiomed o Matía Instituto Gerontológico. Y también existen centros conveniados con Biodonostia pero que no están dentro de sus órganos de Gobierno como CIC nanoGUNE, CIC biomaGUNE, Tecnalia, Onkologikoa, BCBL, CITA Alzheimer y Fundación Dr. Carlos Elosegui de Policlínica Gipuzkoa.

“Los médicos de Atención Primaria también tienen abierta la puerta del instituto”, recuerda Marisabel Arzamendi. “Yo animaría a los clínicos a que se pongan en contacto con nosotros. Les podemos ayudar a poner en marcha proyectos de investigación que surgen de las necesidades que se les plantean a partir de su práctica clínica en los centros de salud”. La financiación no tiene que ser un freno, ya que “es posible desarrollar proyectos muy interesantes con pocos recursos”, sostiene la responsable de la Unidad de Proyectos. Además, añade que la Unidad de Investigación de Atención Primaria de Gipuzkoa, liderada por Itziar Vergara, está ubicada en el propio instituto.

Con esa misma intención de acercar la investigación al conjunto de los sanitarios guipuzcoanos Biodonostia suscribió el pasado 17 de diciembre un acuerdo de colaboración con el Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa. Este convenio permitirá a la Fundación del Colegio conceder a médicos colegiados en Gipuzkoa una serie de becas o ayudas económicas para poner en marcha diferentes proyectos de investigación que vayan surgiendo en el Instituto de Investigación Sanitaria Biodonostia. Así, la Fundación presidida por Begoña Azkarate quiso dar cumplimiento al objetivo del fomento de la investigación médica recogido en sus fines fundacionales.

Desde que en 2008 se puso la primera piedra del instituto que consiguió su posterior acreditación por parte del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, en 2011, Biodonostia contabiliza un buen número de avances logrados por sus investigadores. Uno de los más recientes tuvo que ver con el descubrimiento del origen de algunas células madre adultas. Dicha investigación llevada a cabo desde el 2009 por el Grupo de Investigación de Ingeniería Tisular del instituto demostró que las células clave para la regeneración y cicatrización de la piel  humana vienen realmente de la vaina que recubre el nervio periférico. Biodonostia descubrió que esas células que cubren y protegen los nervios cambian su función debido a diferentes circunstancias —como por ejemplo, una herida— para convertirse en células madre y promover la regeneración de los diferentes tejidos afectados. Los resultados de dicho estudio fueron  incluso publicados en la edición online de la prestigiosa revista estadounidense Stem Cell Reports.

Meses antes, el área de Neurociencias del instituto, que colabora desde 2008 con la asociación de afectados por retinosis pigmentaria, Begisare, había puesto en marcha otra línea de investigación que permitió concluir que existe una mutación genética que explica la aparición de esa enfermedad. Durante seis años y con el investigador Javier Ruiz Ederra a la cabeza, desde Biodonostia se analizaron los genes de los pacientes que padecen esa Retinosis Pigmentaria, lo que les permitió identificar el mapa genético de los mismos y explicar el origen de la mencionada enfermedad hereditaria.

 

 La revista BMC Medicine también publicó el pasado mes de septiembre otro estudio coordinado por el instituto y en el que participaron una veintena de personas de los servicios de Cirugía, Aparato Digestivo y Anatomía Patológica de la OSI Donostialdea con la ayuda de Osatek y de la Facultad de Farmacia de la UPV. Se trata de una investigación que supuso un importante avance en la detección y el diagnóstico de la esteatosis hepática, ya que permitió demostrar que la resonancia magnética permite cuantificar el nivel de grasa que existe  en el hígado de un paciente. Los planteados son sólo tres ejemplos, pero los avances se acumulan en estos últimos siete años de existencia.

Colaboración con asociaciones de pacientes

Es a través de las propuestas e ideas de asociaciones de pacientes y de organizaciones de enfermos de unas u otras patologías como en muchas ocasiones Biodonostia encuentra el caldo de cultivo para nuevas investigaciones. El instituto recibe donativos por parte de esos colectivos para que se les ayude a investigar acerca de esas enfermedades que les afectan, y con el paso de tiempo los investigadores reciben el agradecimiento de esos grupos que ven que lo invertido comienza a dar resultados. Además de Begisare con Biodonostia también colaboran otras organizaciones como la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).  

Para poner en marcha sus investigaciones Biodonostia cuenta con distintas instalaciones, que actualmente están divididas entre las Plataformas de Cultivos Celulares, la de Diagnóstico Molecular, la Genómica, y la de Ensayos Clínicos. Existe, además, un Animalario y un Quirófano experimental.  

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