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La ética médica se reúne en Cáceres en el XI Congreso de Deontología

Reportajes

El 16 de abril arrancó en Cáceres el XI Congreso de Deontología, una cita que reunió en Cáceres a más de 180 profesionales, entre personal médico, juristas y especialistas en bioética, con el objetivo de analizar los principales dilemas que definen la práctica clínica actual. A la cita acudieron desde el COMGI la presidenta del Colegio, Carmen Solórzano, la secretaria general, Belén Alonso y la vocal de la Comisión de Deontología, Miriam Berruete.

Entre  los temas que se abordaron están: la objeción de conciencia, el derecho a la información, la atención al final de la vida y los desafíos derivados de la era digital, poniendo de relieve la importancia de la ética como base de la calidad asistencial y de la confianza social en la medicina, subrayando que la deontología constituye el núcleo del compromiso de la profesión médica con la sociedad. Más allá del cumplimiento de las leyes generales, la práctica médica se rige por un código que establece principios fundamentales como la confidencialidad, el respeto en la relación con el paciente, la formación continua, la competencia profesional, la investigación independiente y el uso adecuado de los recursos. Estos valores sustentan la confianza que los pacientes depositan en los profesionales, reforzada por la autorregulación y el compromiso ético individual y colectivo.

La ética no es un elemento accesorio, sino una condición esencial del ejercicio médico. La práctica clínica requiere integrar los avances científicos y tecnológicos con la consideración de los valores y circunstancias de cada paciente, así como asumir una responsabilidad que trasciende lo meramente técnico. Esta doble dimensión, científica y ética, es la que garantiza la credibilidad de la profesión y se ve respaldada por la colegiación, encargada de asegurar la cualificación y el cumplimiento de las normas deontológicas.

El programa científico abordó algunos de los retos éticos más relevantes de la medicina actual como la objeción de conciencia, el papel del médico frente al sufrimiento social, con especial atención a la pobreza, la migración y la vulnerabilidad, destacando el deber de no abandono y la denuncia de desigualdades estructurales.

También se profundizó en los derechos de los pacientes en materia de información, incluyendo aspectos como el consentimiento informado, las voluntades anticipadas, el derecho al olvido y el acceso a la historia clínica. En relación con el final de la vida, se abordaron cuestiones como la donación en asistolia, los derechos de las personas mayores y el equilibrio entre la autonomía del paciente y la prevención del suicidio.

Otros temas destacados fueron las relaciones entre profesionales, la formación continua, la actuación ante colegas con problemas de salud mental y los dilemas de los médicos en formación; así como el secreto profesional, la comunicación con los pacientes y los aspectos éticos del dopaje en el deporte.

El congreso concluyó con una ponencia centrada en la investigación y documentación de la tortura y los malos tratos en el entorno digital, aportando una visión internacional sobre el papel de la medicina en la defensa de los derechos humanos.