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EL DOLOR Y SU ALIVIO: UNA PRIORIDAD DE LOS CUIDADOS PALIATIVOS

Tribuna Abierta

                   

«La denegación de facto del acceso al alivio del dolor, si causa sufrimiento, constituye un trato cruel, inhumano o degradante». Manfred Nowak, relator especial de las Naciones Unidas sobre la tortura, 2009.

El alivio del dolor: una necesidad y un derecho

El alivio del dolor, una parte esencial de los cuidados paliativos, constituye el motivo central de la celebración del Día Mundial de los Cuidados Paliativos de 2026. Esta fecha nos invita a sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de aliviar el sufrimiento y garantizar que todas las personas puedan acceder a una atención adecuada.

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño tisular real o potencial, o similar a la relacionada con él. Sin embargo, su complejidad va más allá de una lesión física: intervienen factores biológicos, emocionales, cognitivos, conductuales, sociales y culturales. Por ello, cada persona lo experimenta de manera diferente y su intensidad puede variar según el estado de ánimo, las circunstancias y las experiencias previas.

El dolor y el sufrimiento están estrechamente relacionados. Cuando el dolor persiste, aumenta o no recibe un tratamiento adecuado, puede convertirse en una experiencia devastadora que afecta a todas las dimensiones de la vida. No solo limita la movilidad y las actividades cotidianas, sino que también altera el descanso, las relaciones familiares, el estado emocional y la autonomía. Los cuidados paliativos deben, por tanto, abordar el dolor de forma integral e individualizada, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y preservar la dignidad de las personas.

Una necesidad mundial de enormes dimensiones

La magnitud del problema es considerable. Un estudio publicado en 2025 estimó que, en 2021, unos 73,5 millones de personas experimentaban sufrimiento grave relacionado con problemas de salud susceptibles de beneficiarse de los cuidados paliativos. La carga es especialmente importante en los países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a estos servicios sigue siendo insuficiente.

Las necesidades de atención aumentan debido al envejecimiento de la población y a la mayor prevalencia de enfermedades como el cáncer, las patologías cardiovasculares, las enfermedades respiratorias crónicas y las demencias. Por ello, los cuidados paliativos no deben limitarse a las personas con cáncer avanzado: también son necesarios para quienes padecen otras enfermedades graves que provocan dolor, deterioro funcional y sufrimiento prolongado, incluidos los niños.

El dolor es frecuente en numerosas enfermedades. En el cáncer, se estima que afecta al 20-50 % de los pacientes en las fases iniciales y al 70-90 % en las avanzadas. También aparece en la insuficiencia cardiaca, las enfermedades respiratorias crónicas, las neuropatías diabéticas y otras patologías que pueden comprometer seriamente la calidad de vida.

A ello se suma el dolor agudo, relacionado con intervenciones quirúrgicas, traumatismos o partos, y el dolor crónico no oncológico, que puede prolongarse durante años y afectar profundamente al bienestar físico, psicológico y social. El dolor, por tanto, no es un problema exclusivo de una enfermedad o de una etapa de la vida: constituye un importante desafío sanitario mundial.

La desigualdad en el acceso al alivio del dolor

Una de las situaciones más preocupantes es la enorme desigualdad en el acceso a los medicamentos necesarios para aliviar el dolor, especialmente a los opioides cuando están clínicamente indicados.

Según datos correspondientes a 2021 difundidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2025, más del 80 % de la morfina mundial se destinó a países de ingresos altos. Por otra parte, un análisis publicado en 2025 señaló que más de 50 millones de personas con sufrimiento grave relacionado con problemas de salud en países de ingresos bajos y medios se ven afectadas por las dificultades de acceso a los opioides.

Estas cifras ponen de manifiesto una profunda injusticia: millones de personas continúan sufriendo dolores que podrían aliviarse con tratamientos adecuados. Las causas incluyen el coste y la escasa disponibilidad de los medicamentos, las restricciones normativas injustificadas, los prejuicios culturales, el temor a determinados analgésicos y la insuficiente formación de los profesionales sanitarios.

El dolor no tratado también puede favorecer la inmovilidad, alterar el sueño, aumentar la ansiedad y el aislamiento y contribuir a complicaciones clínicas. Además, cuando el sufrimiento no es escuchado ni atendido, la persona puede perder autonomía, confianza y esperanza.

Por estas razones, el acceso al alivio del dolor debe considerarse una cuestión de derechos humanos, equidad y justicia sanitaria. El lugar de nacimiento o la situación económica no deberían determinar la posibilidad de recibir un tratamiento adecuado.

¿Qué podemos hacer para cambiar esta realidad?

Es necesario actuar en varios ámbitos. En primer lugar, dar mayor visibilidad al dolor, reconoce su alivio  como una prioridad de las políticas sanitarias e integrar los cuidados paliativos en los sistemas de salud.

En segundo lugar, es imprescindible mejorar la disponibilidad de los medicamentos esenciales mediante una legislación equilibrada que facilite su acceso y garantice su utilización segura y adecuada. Las medidas de control deben prevenir el uso indebido sin impedir que los pacientes reciban los analgésicos que necesitan.

En tercer lugar, debemos reforzar la formación de los profesionales sanitarios en la evaluación y el tratamiento del dolor, promoviendo una atención individualizada y el uso combinado de intervenciones farmacológicas y no farmacológicas. La fisioterapia, el apoyo psicológico, la comunicación y el acompañamiento social y espiritual pueden complementar el tratamiento y contribuir al bienestar de la persona.

Finalmente, es fundamental escuchar a los pacientes y a sus familias, combatir los mitos y prejuicios sobre el dolor y promover una atención interdisciplinar que contemple todas sus dimensiones.

Aliviar el dolor es preservar la dignidad

Los cuidados paliativos nos recuerdan que la atención sanitaria no consiste únicamente en curar enfermedades. Incluso cuando la curación no es posible, siempre podemos aliviar el dolor, reducir el sufrimiento, acompañar y ayudar a las personas a vivir con la mayor calidad de vida posible.

En este Día Mundial de los Cuidados Paliativos de 2026, el mensaje debe ser inequívoco: ninguna persona debería sufrir innecesariamente por falta de acceso a un tratamiento adecuado. Conseguirlo requiere voluntad política, recursos, medicamentos disponibles, formación profesional y un compromiso colectivo con el cuidado.

Aliviar el dolor no es un lujo ni una opción secundaria. Es una obligación ética, una prioridad sanitaria y una expresión esencial de respeto a la dignidad humana. Porque, incluso cuando no podemos curar, siempre podemos aliviar y acompañar.

Bibliografía

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  2. The evolution of serious health-related suffering from 1990 to 2021: an update to The Lancet Commission on global access to palliative care and pain relief. The Lancet Global Health. 2025.
  3. Rosa WE, Knaul FM, Touchton M, et al. Towards opioid access without excess. The Lancet Public Health. 2025;10(5).
  4. World Health Organization. WHO unveils new guideline to improve global access to controlled medicines. 26 de mayo de 2025.
  5. Connor SR, Rosa WE. Global Atlas of Palliative C

 

Dr. Wilson Astudillo Alarcón