Tú a Donostia y yo a Tarragona: Eduardo González (Parte 1)
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Tú a Donostia y yo a Tarragona: Eduardo González (Parte 1)

Médicos jóvenes

Eduardo González (Ciudad Real, 1991) es Médico Interno Residente de primer año. Tras acabar la carrera de medicina entre Albacete y Santiago de Compostela, tenía claro que quería realizar la especialidad de medicina interna y dudaba entre el norte o el sur. Después de estudiar los diferentes hospitales candidatos, decidió venirse a Donostia y comenzar una nueva etapa.

 

Eduardo González "Sendagilearen eta gaixoaren arteko harremana, lanbide honek duen gauzarik politena dela uste dut". Mostolesen jaioa, Albaceten eta Zaragozan ikasi zuen medikuntza eta orain, Donostiara etorri da BAME egitera.

¿Cuándo y por qué decidiste ser médico? 

No hubo un momento determinado. En cuarto de educación secundaria, a los 16 años más o menos, fue cuando empecé a materializar un poco lo que yo quería hacer y me plantee si ir por ciencias o por letras. Las letras me encantan, pero finalmente me decanté por ciencias de la Salud que era lo que más me gustaba. Durante el bachillerato fue cuando realmente empecé a preguntarme, si tuviera que elegir una carrera, cual elegiría. Sinceramente, ser o no médico no lo supe hasta hace unos años, hasta entonces no me estaba planteando lo que iba a hacer. Al principio de la carrera, cuando pasas por el hospital, es realmente cuando empiezas a ver qué es la medicina.

Hace poco que has comenzado tu etapa de residente. ¿Cómo has vivido los años universitarios?

Al principio es un poco frío, un poco abstracto. Pasas de estar en clase en el instituto a la universidad, donde sí que hay clases, pero también empiezas con las prácticas. Al principio no sientes que estés entrando en medicina. Luego ya con las primeras prácticas en tercero empiezas a ir al hospital, a estar en consulta. Tengo el recuerdo de años muy buenos, pero también años de mucha dedicación al estudio. Tiene de todo.

¿Dónde estudiaste la carrera? ¿Y por qué decides venirte a Gipuzkoa?

La carrera la estudié la mayor parte en Albacete. Al acabar la carrera, tenía clara la idea de querer hacer mi especialidad con unas características determinadas. Me puse a buscar hospitales por toda España y, al no conocer Euskadi en general, fui mirando qué hospitales se ajustaban más a lo que yo buscaba, siendo el de Donostia uno de ellos.  

¿Cómo se ve desde fuera el hecho de que aquí contemos con un segundo idioma? ¿Crees que es un impedimento o dificultad añadida para venir a hacer la residencia aquí?

Para los que venimos de comunidades que no son bilingües, sí vienes con la preocupación de si por no saber el idioma me voy a quedar relegado o no y va a ser un impedimento. Una vez aquí me dijeron que no me preocupase, que no habría problemas. Me dijeron que habría pocas personas que sólo se dirigirían en euskera, y en ese caso, seguramente habrá algún familiar con el que poder comunicarse o compañero que pueda coger ese paciente. Es una opción el poder aprenderlo, pero por el momento no es obligatorio.   

¿Cuál es la especialidad que has elegido? ¿Cómo te decantaste por esta especialidad?

Medicina interna. Siempre he tenido en mente especializarme en ella. El perfil del internista está muy ligado al trato con el paciente, a la historia clínica y a la exploración. Mucha gente la sopesa al momento, y yo lo sopesé hasta el final. Estuve dudando entre neurología y medicina interna, y me planteé qué pasaría si eligiese una y renunciase a la otra, pero lo tenía casi claro; yo quiero hacer medicina interna.       

¿Dónde estás realizando la especialización?

Soy médico interno residente en el Hospital Amara de Donostia.

¿Cómo valoras este inicio como residente?

Está siendo duro, cuesta empezar. Te ves muy perdido ya que quieres hacer de todo, pero te das cuenta que te falta un bagaje profesional increíble. Tienes muchos conocimientos en la cabeza, mucha teoría, pero realmente de manejo hospitalario no sabes nada. Lo cual es muy estresante, pero como todos los comienzos.

¿Cómo fue el proceso de acogida en el hospital?

Te asignan un tutor para que lo tengas de referente, pero también depende un poco de cada uno cuando llegas allí. En mi caso contacté con mi CoR (compañero residente del mismo año), nos conocimos y nos presentamos en la planta del hospital el primer día, donde empecé a conocer gente y a saludar. Por mi parte el recibimiento ha sido muy bueno.   

¿Qué tal la relación médico-paciente?

He realizado las prácticas en hospitales, pero las cosas se ven de otra manera. Creo que es la cosa más bonita que tiene la profesión. Disfruto bastante quedándome a hablar con el paciente, intentando siempre indagar un poco en la persona. Es muy gratificante, porque cuando ves que no sabes hacer un montón de cosas, pero por lo menos sabes tratar al paciente y éste se va del hospital agradeciéndotelo, te quedas con eso.

¿Cómo es el día a día de un residente en el hospital?

Yo estoy rotando por el servicio de medicina interna. Acompaño a mi médico adjunto en su pase de visitas, ponemos los tratamientos, damos las altas y se realizan reuniones donde se expone algún tema, algún caso.

¿Cómo llevas los turnos en el hospital?

Bien, por ahora bien. Las guardias no se me están haciendo duras.

Mientras realizas la especialización, ¿puedes participar en otras actividades dentro del hospital?

Los residentes tenemos algunos cursos obligatorios a los que tenemos que asistir, y después sí que hay cursos formativos a los que podemos asistir.

¿Cómo ves la medicina en Gipuzkoa, en comparación con otras provincias o comunidades?

En la base en sí no hay tanta diferencia. Es la relación entre una persona que tiene un problema de salud y otra persona que tiene las herramientas para intentar ayudar. Eso realmente no cambia. Sí que noto, respecto a los sitios donde yo he estado como Albacete o Santiago, que hay una estructura muy organizada. Se hace mucho hincapié en el orden.

¿Cómo veis los residentes al Colegio de Médicos?

Me gustó mucho la acogida que tuve cuando fui a colegiarme. La experiencia que he tenido anteriormente es que es una cosa más oficial, orientada a subvenciones, mucho más burocrático sin lugar a sentirte acogido. Una vez en el Colegio, me llevé la sorpresa en cuanto al trato y me atrajo más al propio colegio.

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