Medikuen Ahotsa

DESCONCERTADA

Editoriales

Como presidenta del Colegio de Médicos de Gipuzkoa, en el que están colegiados alrededor de 1.000 profesionales médicos que trabajan en Atención Primaria, y como pediatra dedicada toda mi vida a la atención de los niños en centros de salud de AP, no puedo dejar de mostrar mi desconcierto ante la desafortunada pregunta formulada en el examen MIR.

En un contexto en el que los profesionales de atención primaria llevan años sintiéndose abandonados por las instituciones, que hacen oídos sordos a sus peticiones de trabajar en condiciones más dignas (mayor tiempo por paciente, menor burocracia, tiempo para sesiones o reuniones de trabajo, posibilidad de formación, docencia e investigación…) no puedo comprender cómo se puede plantear una pregunta de estas características y lo que es peor: ¿cómo puede ser que a ninguna persona que haya leído, supervisado y validado el examen no le haya llamado la atención o le haya chirriado este planteamiento, hasta que finalmente ha llegado a las mesas el día del examen?

Coincido plenamente con las organizaciones que se han llevado las manos a la cabeza y que se muestran indignadas ante lo que parece una falta de respeto más a los profesionales médicos de Atención Primaria, sin tener en consideración las altas tasas de abandono y prejubilación que hay entre este colectivo, la alta incidencia del síndrome de burnout y la falta de motivación de los estudiantes y recién licenciados a la hora de elegir la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria, quedando incluso plazas vacías el año pasado.

Este tipo de actuaciones y “errores” no hacen más que echar más leña al fuego, un fuego que viene de lejos y que cada vez es más difícil de apagar.  

Carmen Solórzano, presidenta del Colegio