Medikuen Ahotsa

La decisión de Cristina

Reportajes

Esta mañana ha ingresado en la planta hospitalaria en la que trabajo Cristina, una mujer de 70 años de edad. Su marido la ha encontrado esta mañana inconsciente cuando ha ido a despertarla, y tras acudir al hospital se le ha diagnosticado de hemorragia cerebral intraparenquimatosa extensa en el hemisferio izquierdo secundaria a una malformación arterio-venosa, con importante edema asociado y signos de desviación de línea media. La paciente está en coma y su pronóstico es muy grave.

Esa malformación se le diagnosticó hace 20 años, cuando a raíz de sufrir vértigos, se le realizó un TAC craneal en el que ya apareció como hallazgo una lesión en el hemisferio cerebral izquierdo. Tras complementar el diagnóstico con una resonancia magnética y una angiografía cerebral, resultó ser una malformación arterio-venosa. Según leo en el historial de la paciente, se le planteó la posibilidad de un tratamiento de embolización para tratar de disminuir su tamaño y evitar un posible sangrado en el futuro, aunque no le podían garantizar que no le quedasen secuelas por el tamaño y la situación de la malformación. Tras valorarlo y pedir una segunda opinión decidió no tratarse.

En este momento el pronóstico de la paciente es muy delicado. Si no se realiza una intervención para drenar el hematoma el fallecimiento se producirá en unas horas, y en el caso de que sobreviviese, le quedarían importantes secuelas que le impedirían el desarrollo de una vida autónoma.

Veo también que Cristina tiene registrado un documento de Voluntades Anticipadas, en el que especifica su deseo de no aceptar una vida sin una autonomía plena y además nombra como su representante a su mejor amiga “de toda la vida”. Reúno a sus familiares, su marido y sus hijos, y a su representante, y les explico la situación y el pronóstico. Surgen serias discrepancias, ya que mientras su representante defiende la no intervención tal y como considera que desearía Cristina, su marido y sus hijos no pierden la esperanza de que si se interviene las secuelas no sean tan graves.

¿Debo hacer caso a su familia, o a su representante? Mi obligación es respetar el deseo de la paciente, en este caso expresado a través de la persona que ella misma nombró como su representante, su amiga. Sin embargo, considero también importante no marginar a los familiares de todo el proceso de toma de decisiones, por más que no sean ellos quienes las tomen.

Por ello, decido reunir al marido y los hijos y a la representante de Cristina y les explico de la forma más precisa posible el pronóstico de esta patología, procurando después dejarles el máximo tiempo posible para que hablen entre ellos, reflexionen, y que también disminuya el impacto emocional que están viviendo. Les explico también el contenido del Documento de Voluntades Anticipadas, que desconocían (hubiera sido recomendable que la familia conociera su contenido), y el mal pronóstico que tiene la paciente aún si se le interviene quirúrgicamente. Intento detectar entre los familiares alguien con quizá más capacidad de diálogo en ese momento, para que, en caso de que sea necesario, pueda servir de interlocución entre los familiares y la representante y con el equipo médico.

Considero que hacer un esfuerzo por lograr el consenso merece la pena, y que la decisión ganará en calidad. Y ello pasa por explicar la situación, aclarar todas las dudas que les surjan y dar a conocer el contenido del Documento de Voluntades Anticipadas para situaciones como la que está viviendo.

Comité de Ética Asistencial de OSI Donostialdea