Medikuen Ahotsa

EL VOLUNTARIADO PALIATIVO Y LA SOLEDAD

Tribuna Abierta
     Wilson Astudillo A. Fernando Carmona E. y Carmen de la Fuente.
Paliativos sin Fronteras

El voluntariado es un elemento muy importante para mejorar la calidad de vida del enfermo y su soledad, porque puede llegar a cubrir sus necesidades de amistad, solidaridad y comprensión que le son tan básicas como el propio alimento, en particular si no existe un núcleo familiar o éste es  muy reducido. Se basa en el deseo de una persona de poner en práctica la compasión y la caridad en el cuidado de otros seres humanos, más aún cuando están enfermos o solos y tiene mucha relación con la honestidad, con el respeto y la dignificación de la vida en precariedad.

El voluntariado es una acción colectiva que persigue el cambio social para un mundo más justo, humano y pacífico y puede antagonizar el aislamiento social que incrementa sus posibilidades de morir.  La soledad no deseada es, en general, dolorosa y estéril. El voluntariado aplicado a la salud y a combatir la soledad puede crear sistemas de protección sanitarios justos y equitativos y ser un eficaz colaborador para conseguir, mediante la solidaridad, que los enfermos y los solitarios se sigan sintiendo parte de la sociedad, queridos por lo que son, sea cual sea el estado en el que se encuentren.

El reconocimiento de que el dolor no solo obedece a una causa física, sino que está influido por numerosos factores emocionales, psicológicos, familiares y espirituales, ha abierto el campo de acción del voluntariado en el cuidado de los enfermos, porque éste, además de suplir  en forma positiva la falta de calor humano y la soledad  en el final de la vida, puede facilitarles el empleo del tiempo que les queda como un período de preparación y autorrealización y no como uno de meta y destrucción. Es una labor de cooperación que debe provenir de una reflexión ética, personal, libre, desinteresada y responsable de una persona que movida por un espíritu humanitario y altruista decide dedicar su tiempo para ser solidaria con otros y para ayudarles a sobrellevar el sufrimiento producido por la enfermedad o soledad. Según la OMS, los principios de humanidad y de imparcialidad requieren que todos los pacientes reciban cuidado y que nunca sean abandonados por ninguna razón, aunque estén moribundos.

Cuidar es acompañar a alguien que lo necesita y debe comprenderse como una forma de relación que tiene una dimensión de intercambio donde se produce un encuentro entre personas, cada una con su propia realidad y biografía, por lo que es necesario cierta sensibilidad y capacidad de empatía para percibir lo que el  enfermo está viviendo y participar en ello.  Para atender a una persona que sufre es necesario tomarse tiempo, saber esperar, respetar su ritmo, empatizar con sus sentimientos y contenerlos sin juicio, sin paternalismos que lleven en realidad una conducta autoritaria: en definitiva, mirar al otro con ojos bondadosos bajo los cuales pueda sentirse seguro , en confianza, visto , escuchado, atendido… hay que saber cómo introducirse en su biografía e imaginar cómo ve y experimenta el mundo. 

Los cuidados paliativos tratan de  aliviar el sufrimiento  relacionado con una enfermedad o lesión grave que afectan al enfermo como a su familia y mejorar su calidad de vida,  a través de compensar, eliminar o atenuar los  síntomas persistentes con un tratamiento adecuado, una buena comunicación, la atención a los pequeños detalles y una actitud proactiva para adelantarse a lo que pueda necesitar, respetando  sus derechos y valores.  Paliativos sin Fronteras es una ONG sanitaria que procura ayudar a formar a profesionales y  voluntarios para que hagan mejor sus funciones y conseguir así un mundo más habitable, no solo para los fuertes y autónomos, sino también para los más débiles e indefensos.

Wilson Astudillo A. Fernando Carmona E. y Carmen de la Fuente. Paliativos sin Fronteras