Reforzar la ATENCIÓN PRIMARIA, clave para nuestro futuro
Editoriales
Este domingo se celebra el Día de la Atención Primaria (AP), una fecha que tiene como objetivo ponerla en valor como eje fundamental del sistema sanitario y reivindicar una asistencia de calidad para toda la población.
Como pediatra que he ejercido toda mi carrera en Atención Primaria, asisto con frustración al desprestigio que ha sufrido la AP en los últimos años, un problema estructural agravado tras la pandemia y marcado por un fuerte sentimiento de "abandono institucional".
Este abandono no es sólo un sentimiento, sino que es reflejo de hechos concretos que han permitido la decadencia de lo que es la primera puerta del sistema de salud para el paciente. Hechos como la infrafinanciación (la inversión en AP está muy lejos de lo que reclaman los profesionales); la sobrecarga y el colapso asistencial que siguen viviendo día a día los sanitarios y que se ha hecho muy notoria en los últimos años, con un aumento de la lista de espera para los pacientes y un menor tiempo de atención para los profesionales o la falta de profesionales médicos en AP (tanto porque son las últimas plazas MIR en cubrirse como por el abandono o prejubilación de compañeros), consecuencia del desánimo arrastrado durante años.
Es urgente que pongamos el foco cuanto antes en reforzarla. Una AP fuerte es una inversión a futuro para nuestro sistema de salud y para la salud de la población: permite identificar enfermedades en etapas tempranas; permite la promoción de hábitos saludables; evita la saturación de las urgencias hospitalarias, que son entornos mucho más costosos para el sistema; favorece la relación médico-paciente tan importante en estos tiempos donde la desinformación y los bulos campan a sus anchas (comprobado está que mantener al mismo médico de familia a largo plazo puede reducir la mortalidad y las hospitalizaciones) y un largo etcétera.
Fortalecer la Atención Primaria (AP) no es un gasto, sino una inversión estratégica con beneficios tanto humanos como económicos, además de ser el camino más equitativo para alcanzar la cobertura sanitaria universal.
Carmen Solórzano, presidenta del Colegio
